mamá, me voy a ensayar

martes, 5 de febrero de 2008

Una de las mentiras que recuerdo con más cariño la dije hace unos 5 años. En tercero, el llevar un curso "obligatorio" electivo no era más obligatorio, por lo que dejé la banda. Claro está que mi mamá nunca se enteró de eso y tenía todos los sábados hasta la tarde para salir de mi casa sin permisos y hacer lo que de se me diera en gana. Ahora que lo recuerdo fue entonces que nació mi gusto por caminar. Caminar sin rumbo. Arrastré a Claudia a la misma farsa y al mismo gusto que duró todo un año sin ser descubiertas en lo absoluto. A las 10 nos reuníamos en el parque que quedaba justo en el camino entre su casa y la mía y decidíamos, no a dónde iríamos, sino simplemente la dirección que tomaríamos. Una veces era al norte, otras al sur, otras al oeste, otras al este y otras simplemente dábamos vueltas y comprábamos basura comestible. Los pies dolían, pero los ojos veían, las orejas escuchaban, y las bocas hablaban. Fue así, que al terminar el año conocíamos cada una de las historias amorosas de los vecinos, sus nombres, trabajos, casas, número de miembros de sus familias, potenciales amores, el nombre de la mascota y el de la abuela senil. Concíamos todo, desde dónde vendían las mejores cremoladas (base de nuestra dieta sabatina), hasta dónde vendían cigarros a menores (lo cuál no importaba mucho porque parecíamos un poco mayores y no fumábamos). Sabíamos quiénes se habían cambiado de colegio y a qué colegio lo hacían. Desarrollamos una habilidad impresionante para conectar personas y sus historias. Siempre alguien era amigo del amigo de un amigo y siempre lo descubríamos, incluso infidelidades de o hacia personas que conocíamos por otros lares. Todo esto caminando y mirando un poco. En verdad se caminaba mucho y se miraba bastante. Sabíamos de todo y todos sin que ellos siquiera lo imaginaran. Aprendimos a ver más allá de lo evidente, a usar la lógica, a completar vacíos, a analogar situaciones y a ser invisibles.

3 comentarios:

*Luna* dijo...

me gusta mucho lo que escribes
y lo digo de alguien que siente/piensa y escribe a alguien que mira/oye y escribe
tienes una sencillez compleja que llama mucho mi atencion
solamente me gustaria decirte que .. de vez en cuando .. dejes de escribir y dejes que escriban en ti

Juan dijo...

wow que emocion , y yo que pense que era el unico que caminaba por el simple gusto de caminar, de conocer y reconocer nuevas imagenes y rostros de esta ciudad. Recuerdo que el verano pasado camine 25 km con direccion norte bordeando los limites de mi distrito, llegue hasta el rio, conoci nuevos lugares y sobre todo me diverti. Ahora siempre que puedo regreso de la camino , camino y camino.

Raúl Domínguez dijo...

No se si sea un gusto pero cuando estoy con alguien y me siento a gusto con esa persona, conversamos de todo, y mientras caminamos no nos damos cuenta por donde vamos ni que hacemos. De hecho lo tuyo es mas completo, caminar, conocer y sentir. Buen post